divendres, 2 de setembre de 2011

CAPÍTULO 5: El comienzo.

Sonó el despertador del móvil, y enseguida me levanté. Tenía muchísimas ganas de empezar las clases, y de que Alicia me presentara a sus amigos.
Aunque, sabía que iba a costarme adaptarme, porque yo no era una chica corriente. Era rubia, pero tenía el pelo ligeramente teído de rojo, y con un corte un poco extravagante. Mi carácter no era especialmente agradable. La gete que me caía mal, se daba cuenta en seguida. Mi forma de vestir tampoco era del todo normal. Botas  negras, pantalones rotos y camisetas, normalmente, con mensaje, o de grupos de musica. Mis ideales eran muy extremistas... Y en este pueblo todos los que había visto eran canis de barrio. Pero bueno, no juzgues si no quieres ser juzgado...
Me vestí, y bajé al comedor. Allí ya estaban mi padre y Saradesayunando.
Sara tampoco era como las chicas corrientes de su edad..bueno, o al menos, ella no quería serlo, aunque su imagen no decía lo mismo.
Ella, como yo, era rubia, tenía el pelo largo, a pesar de que ella lo queria tener corto por un lado y largo por el otro y pintarselo de cualquier color que no fuera el suyo. Sus ideales eran casi los míos, aunque ella estaba menos enterada y era un poco hipócrita. Al contrario que yo, ella tenía muy buen carácter y hacía amigos en seguida. Ella admiraba a mis amigos de Madrid, ya que los suyos, eran todos contrarios a los que ella quería tener. Pero no tenía valor para decirles que no le gustaban como amigos, y seguia con ellos, a pesar de que, casi los odiaba.
Mi madre y mi padre, eran bastante corrientes, algunos decian que nos tenían mimadas, pero no era para nada así. Hacía ya dos años que nuestro hermano mayor se fue de casa. Él tenía muchísimos problemas con mis padres, se pasaban discutiendo casi todo el dia... y, qué decir, mis padres tenían razón el 90% de las veces. Y al final, pocos meses después de cumplir dieciocho, se largó de casa. Yo había quedado varias veces para hablar con él, y algunas se vino Mireia. Pero mis padres no lo han vuelto a ver, símplemente hablan por teléfono. Entonces, mis padres, por miedo a que les volviera a pasar, se relajaron más a la hora de hecharnos las broncas.

Cuando acabamos de desayunar, pasó el bus a por nosotras. Me moría de la vergüenza, pero tomé aire, y subí.
Recorrí todos los asientos con la mirada, hasta que vi a Alicia. Entonces, me hizo una seña para que me sentara con ella, y  Mir se sentó con Lydia.
        - ¿Que tal has dormido?
        - Poco, pero bien. No hace mucho frío.
        - Bueno, ahora cuando lleguemos, te vienes conmigo, y te presento a mis amigos, ¿vale? Algunos están aquí, pero prefiero presentartelos después.
        - Me parece bien.
Entonces, me fijé. Todo el mundo me miraba, todos me observaban de arriba a bajo, como si fuera un extraterrestre.
        - Dioos, ¿por qué me miran todos?
        - Por que eres nueva y.... no te ofendas, pero por tu pelo. No están acostumbrados a tratar con gente que no sean canis o pijos.
        - Dime que tus amigos no están entre esos dos grupos.
        - Digamos, que somos el grupo más apartado del instituto, precisamente, por no ser canis ni pijos.
Entonces, por primera vez, me fijé bien en Alicia. Tenía el pelo muy muy liso, teñído de rubio, y con un corte algo parecido al mio.
Tenía la cara ligéramente maquillada en un tono algo más claro que su piel, y los ojos de un negro muy marcado.
Su ropa se basaba en unos vaqueros muy ajustados, una camiseta que le descubria el hombro y y unas converse negras.
No era gótica, pero tenía un aire a ello.
          - Pues me alegro de que no seais así.
Pasámos el resto del viaje en el bus, conversando sobre mi antiguo instituto, y sobre muchísimas cosas.
Bajámos del autobús, me despedí de Mireia, y seguí a Alicia.
El patio era pequeñito, pero por dentro, el instituto era enorme.
Seguí a Alicia por un largo pasillo, intentando no fijarme en las miradas  que tenía clavadas en mi. Se paró en una clase, y entramos.
              - Alicia, cinco minutos de retraso... venga, siéntate en tu sitio. - Automáticamente, el que debía ser el profesor, me observó de arriba a abajo, miró un papel, y me sonrió.
              - Tu debes de ser Sara López, ¿no?
              - Si.
Se levantó, y se dirigió a toda la clase:
              - Chicos, esta es Sara. Va a ser vuestra compañera a partir de ahora.
Se empezaron a escuchar murmullos, y  el profesor me indicó un sitio libre para sentarme. Me senté  en el sitio que el profesor me había indicado, y me giré para presentarme a mi compañera de mesa.
              - Hola, soy Sara.- Le dije amablemente.
              - ¡Encantada! Yo me llamo  Andrea. Y, también soy amiga de Ali.- Se giró, le dedicó una sonrisa, y se volvió hacia mí, y continuamos hablando.
En el cambio de clase, Alicia se acercó, y me dijo que fuera con ella, que me iba a presentar a sus amigos.
Poco a poco, nos fuimos acercando a un grupo que había al final de la clase. Habían unos seis chicos, y cinco chicas, riéndose, hablando...
Cuando llegamos, todos levantaron la cabeza para mirarme. Entonces, Alicia me presentó, y uno a uno vinieron a presentarse.

2 comentaris:

  1. ;D me gusta la historia . Sara me cae bien ;D y me dio muchisima pena por lo que paso mireia y por lo de ali . JODER ¬¬ y odio ese pueblo con tantos pijos y canis ;D menos mal que hay gente maja ;D jajjaj un beso y estoy ansiosa de leer el siguiente capitulo ;D tengo ganas de saber que tal le ira a sara ,D
    saludos de una nueva seguidora

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  2. Gracias!
    El próximo lo estoy escribiendo, así que lo más seguro es que lo tenga antes del día 7 :)
    Un saludo!

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