dijous, 1 de setembre de 2011

CAPÍTULO 4: Secretos.

Jamás en mi vida había estado tan nerviosa. Estube dando vueltas en la cama durante horas, pensando en lo que me depararía el dia siguiente.
En verdad, deseaba que llegaran ya las 8:00 de la mañana, para llegar a clase y ver a Alicia. Además, tenía unas ganas tremendas de conocer a gente nueva.
Bajé a la cocina a eso de las dos de la mañana, y oí ruidos y voces al pasar por la habitación de Mireia, así que abrí la puerta para ver que se cocía por ahí. Al abrir la puerta, la ví sentada en el borde de la ventana que daba a la calle. Hablaba con alguien por teléfono, y parecía que estubiese llorando.
   - Mir,¿estás bien? - La dije mientras me sentaba en su cama. Acto seguido, le dijo un par de cosas a la persona del teléfono, y colgó. A medida que se me iba acercando, hacía un intento de secarse las lágrimas, pero ya era tarde.
   - ¿Que pasa, pequeña, que haces  a estas horas hablando por teléfono? ¿Por qué lloras?
   - No... Estoy bien, tranquila.
   - Niña, ya me estás contando qué narices te pasa, o mañana se lo cuento a mamá.
   - Esque... no se si contártelo, te vas a enfadar un poco...
   - Empieza.
   - ¿Te acuerdas de que me gustaba tu amigo Dani?
   - Si, claro.
   - Pues...el caso es que... llevamos 6 meses saliendo.
   - ¿¡Qué!?
   - Bueno, esque decidimos no contarselo a nadie, porque nos rallarían, y sería todo una puta mierda. Y quería contártelo, enserio, pero...le quiero mucho, y no quiero que pase nada con él.
   - Pero, Mir, cariño, Dani está en Madrid, y tú aquí. No vamos a volver...- Las lágrimas empezaron a recorrerle poco a poco las mejillas. La cogí, y la abracé.
   - Lo echo mucho de menos, Sara. Quiero volver, no puedo más.
   - Mir, ya no podemos volver. Está todo hecho. Pero... ¿sabes una cosa? El viernes por la noche quedé con mamá en que iría a Madrid, porque mis amigos me habían preparado una fiesta de despedida. Vente. Yo hablaré con mamá. Pasáis vuestra última noche juntos, hablais las cosas... y que el destino siga su camino.
   - Pero Sara, que no quiero dejarlo, no puedo, lo necesito demasiado, ¿no lo entiendes? - Sus lágrimas habían pasado a ser sollozos, pobrecilla. No sabía como ayudarle, ya que tenía por seguro que no íbamos a volver, y que, conociendo a Dani, no iba  a aguantar una relación a distancia.
   - Claro que lo entiendo, enana, pero las relaciones a distancia nunca funcionan, y lo pasas peor. Venga, se que podrás con esto, te conozco, y eres mucho más fuerte que esto. ¡No te derrumbes por un tío, Mir!
   - Tienes razón, pero...
    - Pero nada, el viernes te vienes conmigo, y san seacabó. Y ahora, acuestate, que mañana tenemos clase.
    - Vamos a hablar un rato, anda, que ya  nunca hablamos...
    - Vaaale.
Estubimos media hora hablando sobre Alicia y Lydia, le conté lo que Alicia me había confiado, pero la hice jurar que no se lo diría a nadie, que sería nuestro pequeño secreto.
    - Oye, Mir, ¿ por qué Lydia vive con Alicia?
    - Esto, es un secreto como lo de Alicia, ¿vale?
    - Entendido.
    - Cuando se lo pregunté, enrogeció y agachó la cabeza. Entonces, empezó a contarme: << Yo antes vivía en casa, con mis padres, soy hija única. Cuando tenía 11 años, mis padres se divorciaron, y hace 1 año, mi madre empezó a salir con otro hombre. Se llamaba Germán, estaba también divorciado, tenía un hijo de mi edad, y  era bastante simpático. Cuando llevaban año y medio, o algo así, me presentó a su hijo.
Era un enanto, rubio, de ojos azules, simpático no, lo siguiente, siempre sonreia, siempre me ayudaba con mis problemas...era un encanto.
Al poco tiempo de conocernos, empezamos  salir en secreto. Me enamoré perdidamente de él.
Un día, nos propusimo llegar hasta el final. A pesar de mi edad, estaba completamente segura, lo amaba más que a nada en el mundo.
Y así lo hicimos. Grácias a eso, nuestra relación se fortaleció, y congeniabamos perfectamente. Pero como ya se sabe, todo lo bueno se acaba. Un dia, mi madre nos vio. Se puso histérica, nunca la había visto tan cabreada. Me pegó una bofetada, me cogió del brazo, me sacó de casa, y me dijo que esperara fuera. Media hora después, salió con una maleta, y me dijo que iba a pasar una temporada on mis tios, para cambiar de aires. Pero solo volvió para darme el resto de mis cosas. Pasé meses y meses sin salir de casa,con una depresión bestial, hasta que decidí que no quería seguir así. Que esa mujer no podía joderme la vida de esa forma. Y,bueno, aquí estoy>>
      - Vaya, no me lo esperaba.
      - Brutal, ¿eh?
      - Y tanto.
      - Bueno, cariño, vamos  dormir que mañana madrugamos.
      - Vaaale.- Decidí dormir con ella, porque de pequeñas, siempre dormíamos juntas, y sabía que eso la tranquilizaria.
      - Hasta mañana, pequeñaja.
      - Buenas noches, Sara.

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