diumenge, 25 de setembre de 2011

CAPÍTULO 8: Alex

Abrí los ojos, y  lo primero que ví fueron unas vistas impresionantes.
Debíamos estar en alguna montaña.
Desde donde estábamos, se veía un pequeño lago, rodeado de árboles enormes. Una pasada.
Me giré, y le miré profundamente a los ojos.
           -Es una vista preciosa, Alex.
           -Es un buen sitio para hablar y... bueno -Miró el reloj- En media horita aproximadamente, te enamorarás de este sitio. -Dijo mientras me sonreia.
Estubimos hablando de muchas cosas, me preguntó por mi antiguo instituto, por mis amigos, si tenía novio...
El me contó cosas sobre el instituto, sobre la clase y el grupo.
Alex era  bastante interesante, además de guapo y simpático, tenía conversación sobre muchos temas. No se parecía a sus amigos, no sabía de política, ni vestia como ellos, ni se peinaba como ellos...pero era un encanto.

A la media hora nos sentamos en una roca cara al lago. Y empezó a amanecer. Era precioso, y habían unas vistas increíbles.
           - ¿Qué, bonito? - Me dijo con una sonrisa en la cara.
           - Precioso. Gracias por traerme, Alex. - Nuestras miradas se encontraron, y me perdí en el azul de sus ojos. La verdad, es que nadie nunca me había hecho tal regalo... el de mostrarme la cara más bonita del mundo.

Entonces, sentí unas ganas increíbles de besarle, y inconsciente mente, lo hice.
El me devolvió el beso, y fué algo maravilloso. Pasámos el resto de la mañana juntos, abrazados, escuchándo música, riéndonos... fué la mejor madrugada de mi vida.


            

dimecres, 21 de setembre de 2011

A los/las lector@s.

Voy a dejar de escribir un tiempo, por motivos personales. Continuaré la historia tan pronto como pueda, pero dadme un tiempo, por favor.
Gracias, besos! (L)

divendres, 9 de setembre de 2011

CAPÍTULO 7: La noche que cambió nuestras vidas. 2/2

Javi movió su ficha hasta la casilla que finalizaba la cuenta de seis. En ella ponía: Besa a la persona que tengas a la derecha.
Marcos y Javi se miraron con caras de pánico.
           - ¿Esto es de coña, no? No voy a besar a Marcos...
           - Ah, así es el juego, todos lo hemos hecho, ahora os toca a vosotros.
Javi tomó aire un par de veces, y lo soltó bruscamente. Marcos se acercó a él, y poco a poco sus labios se juntaron. A penas se habían rozado cuando ambos se apartaron.
           - Ala, ya está, ¿contentos?
           - ¿Qué? No, no, hemos dicho un beso. ¿No habéis visto el morreo que se han dado Lucas y Ali?
Alicia y Lucas intercanviaron la mirada, tímidamente, y después dejaron de mirarse.
Marcos y Javi volvieron a acercarse, Marcos suspiró, y juntaron los labios.
Empezaron a besarse tal y como antes lo habían hecho, pero poco a poco, ese beso fue pareciéndose más al de Ali y Lucas.
Marcos abrió un ojo, y al ver que todos observábamos perplejos la escena, se separó de Javi, y ambos volvieron al sitio.




Cuando el reloj de la iglesia sonó, anunciando las doce de la noche, nuestros móviles empezaron a sonar. << ¿Donde estás? No tardes mucho más, o mañana no sales.>> Me había dicho mamá.
Entonces, Ali habló.
             - ¿Por qué no dormimos aquí? Hay un par de colchonetas, y cojines. Podemos dormir todos en el suelo... Creo que también hay esterillas.
             - ¡Buena idea, Ali! Ala, vamos a llamar a nuestros padres.
Llamé a mamá, y no tuvo inconveniente en que me quedara, al contrario, estaba contenta de que hubiese hecho amigos tan rápidamente. Y además, Ali le caía muy bien.
Nos dejaron a todos, así que empezamos a organizar como dormiríamos.Extendimos las esterillas y los colchones en el suelo, Y después las mantas y un par de sacos de dormir que Ali tenía allí. No nos acostamos hasta las 4 y media. Me tumbé en el primer sitio que ví, y a mi lado se tumbó Alex.Apagamos las luces, y en diez minutos, ya no se escuchaba nada.Entonces, noté que alguien me estaba dando golpecitos en la espalda. Me giré, y me encontré con Alex.              

              - ¿Que pasa?             
              - ¿Podemos hablar un minuto? - Parecía serio, concentrado.              
              - Claro, dime.              
              - ¿Has sentido algo cuando te has besado con Carlos? ¿Te ha gustado?
Le miré con indiferencia, y me reí. Pero a él no le parecía tan divertido. Su expresión era seria, y me clavaba la mirada. Sus  ojos verdes  se clavaban en los míos.              
              - ¿A qué biene eso ahora?              
              - Tú respondeme, por favor...                
              - Pues... no, no he sentido nada, nosé, estabamos jugando. ¿Y tú, has sentido algo cuando has hecho la prueba con Nerea? 
Negó con la cabeza, y seguidamente, volvió a postrar sus ojos en mí.               
              - Esque... me he quedado con ganas de que me tocase contigo. Enserio, ¿siempre has sido así de guapa?
Dí gracias a las luces apagadas, porque ahora mismo debía estar roja como un tomate. ¿Y ahora, qué hacía? Alex era muy mono, monísimo, y muy simpático. Ese dia me había hecho reir mucho. Pero ese era el problema, que lo conocía de ese dia.               

                        - Ya sé que te debe parecer raro, porque solo te conozco desde hace unas diez horas, pero, me gustas, me gustas un montón.               
- Alex.. me pareces un encanto, y además eres guapísimo, pero, es eso, que te conozco muy poco, no se si me gustas o si no.
               - En ese caso, déjame conocerte. Tenemos todavía muchas horas de noche.

               - Están todos durmiendo, no podemos hablar más, o los despertaremos.
               - Espera un segundo. - Me dijo mientras se levantaba y empezaba a buscar algo.
               - Cierra los ojos. - Los cerré, y noté que me ataba una tela tapándome los ojos. Seguidamente, me cojió de la mano y me ayudó a levantarme.
               - Ven, sígueme. - Volvió a cojerme la mano, y le seguí. Andamos un montón, yo calculé aproximadamente una hora. 


                -¿ Donde me llevas? - Empezaba a asustarme. Porque tenía la sensación de que ya queábaoms muy lejos del pueblo.
De repente, paramos, y me quitó la benda.
    

dijous, 8 de setembre de 2011

CAPÍTULO 7: La noche que cambió nuestras vidas. 1/2

El primero en tirar fue Pablo, que cayó en una casilla de atrevimiento.
         - Esta te la pongo yo. Quítale la camiseta a Laura con la boca. - Dijo Nerea mientras le guiñaba el ojo.
Según tenía entendido, a el le gustaba Laura, pero ella no sabía nada.
Después de Pablo, tiró Alicia, a la que le tocó besarse con Lucas. Al principio, era el típico beso por obligación de los juegos, pero luego, todos nos dimos cuenta de que en ese beso había más de un sentimiento callado.
Se les veía muy concentrados, así que Andrea decidio cortarles el rollo.
         - ¿Os dejamos solos? - Seguidamente, ellos, avergonzados, se apartaron, y continuámos el juego.
Después de varios chupitos, todo me daba vueltas. Nunca en mi vida me había reído tanto.
A Alex y a Nerea les tocó atrevimiento, así que Laura, como venganza, les puso la prueba.
        - Alex, quítate la camiseta. - Le ordenó.
Alex era muy guapo, ojos claros , sonrisa impecable, y muy buen cuerpo, todo hay que decirlo. Así que Nerea no se quejó por que le tocara con él.
        - ¿ Para qué quieres que me la quite?
        - Tú quítatela. - Dijo mientras él hacía lo que le había mandado.
        - Ali, saca mermelada de la nevera. - Dijo algo emocionada.
Laura le indicó a Alex que se tumbara, y él acató. Laura empezó a untarle mermelada por el cuerpo: la mejilla izquierda, la punta de la naríz, el ombligo, la barriga, el cuello...
         - Ala, Nere, quítale la mermelada. Pero con la lengua. Que no quede ni gota. - Laura sonrió maliciosa, y se sentó en su sitio a observar con nosotros la escena.
Nerea se sonrojó, y el pobre Alex tenía cara de pánico. Poco a poco Nerea fue quitándole la mermelada a Alex. Cuando acabó, instantáneamente, Alex se levantó y fué a quitárse los restos.
Nerea, aún sonrojada, se sentó.
Ahora tiró Carlos, y le tocó beso. Alicia me miró pícara, y dijo:
         - Carlos, te toca con Sara. - Le eché una mirada asesina a Ali, y después miré al suelo.
El corazón empezó a irme muy rápido. <<Solo es un juego>> Pensé.
Así aque me acerqué a Carlos, y le besé. No sentí nada extraño más allá de los nervios. Pero poco a opco ese beso me fue gustando, y decidí esperar hasta que él se apartara o nos cortaran.
Pero poco tiempo después, Carlos se apartó, y nos volvimos a colocar en el sitio.


Después de nosotros, fué  Javi quién  tiró los dados, sin imaginarse que ese número, el seis, le cambiaría la vida para siempre.

dimarts, 6 de setembre de 2011

CAPÍTULO 6: Nuevas amistades.

Los chicos eran Pablo, David, Lucas, Marcos, Javi, Alex y Carlos. Y las chicas, Laura, Erica, Paula, Andrea y Nerea.
Pasamos el recreo juntos, y me parecieron increíblemente geniales.
Teníamos muchas cosas en común, ideales, gustos musicales,  vestuario... Eran los amigos que siempre deseé tener y hasta ahora, nunca tuve.
Al acabar el instituto, me comentaron que esa noche iban a ir al bajo de Alicia  a cenar, que si me apuntaba.
Claramente, sin pensármelo, acepté.
A las 22:00( la hora a la que habíamos quedado) solamente estabamos yo y Carlos allí, así que empezamos a hablar.
        - Bueno, ¿ Ycomo es que te mudaste aquí desde Madrid?
        - Si te soy sincéra, no lo sé. Mis padres nos dijeron a mí y a mi hermana que teníamos que venir aquí por cuestiones que no nos incumbian.
        - Vaya, que cosa más extraña. Bueno, al menos has hecho amigos pronto.
        - Vaya que sí, y me alegro mucho, soys una pasada.
        - Tampoco es eso, símplemente, somos diferentes del resto, pero incluso dentro del grupo, hay muchas diferéncias.
        -De todas formas, me alegro de haberos conocido.
        - Tú también eres muy simpática, eh. Al menos a mí me has caído muy bien. - Acto seguido me sonrió con una amplia y preciosa sonrisa.
Carlos parecía muy majo. Me caía bien.
A los pocos minutos, empezaron a aparecer todos, y entramos a cenar.
Nos sentamos todos en la mesa, y ellos, mantubieron una pequeña conversación, en la que yo no intervení. Hablaban sobre la novia de Lucas, que al parecer, ahora era ex-novia.
Según entendí, lo dejaron esa misma tarde, porque ella se había enamorado de otro. El pobre estaba echo polvo. Hasta ahora, Lucas era el que mejor me caía. Era muy simpático, y era el que más me había hablado.
       - ¿Y tú, Sara, tienes novio?
La pregunta me pilló desprevenida, y no supe qué responder, así que dije que no, que por suerte, era verdad.
       - Pues tranquila, que aquí tienes a cinco perfectos chicos para tí solita. - Dijo Nerea mientras sonreía maliciosa.
       - Y dice cinco, por qué David está con Paula, por si no lo sabías.- Dijo Alicia pausadamente.
Cenamos tranquilamente y mantuvimos alguna conversación, hasta que, cuando ya habíamos acabado todos, Laura se levantó, sacó una botella de Jack Daniel's y otra de Absolut.
       - Entonces,  ¿Jugamos al juego ese, Nerea?
       - Venga, va.
       - ¿Como se jugaba?
       - Vale, lo explico, y así Sara también se entera. Si quieres jugar, claro. - Laura me sonrió.
       -  Si, si que quiero.
       - Bueno, pues es muy sencillo. - Sacó un tablero, unos dados y unas fichas, y continuó explicándonoslo- Tenéis que tirar los dados, y bueno, si, sumar los numeros y mover vuestra ficha hasta la casilla que os corresponda. En cada casilla hay una prueba distinta, unas son de beber, y otras, algo más atrevidas.- Sonrió pícara mientras colocaba el tablero y repartía las fichas. - Ah, por cierto, poneos chico-chica.
Nos sentamos en el suelo, haciéndo un cículo, y como nos había dicho. Yo estaba entre David y Carlos. Pero al ser más chicos que chicas, Javi y Marcos estaban juntos.

divendres, 2 de setembre de 2011

CAPÍTULO 5: El comienzo.

Sonó el despertador del móvil, y enseguida me levanté. Tenía muchísimas ganas de empezar las clases, y de que Alicia me presentara a sus amigos.
Aunque, sabía que iba a costarme adaptarme, porque yo no era una chica corriente. Era rubia, pero tenía el pelo ligeramente teído de rojo, y con un corte un poco extravagante. Mi carácter no era especialmente agradable. La gete que me caía mal, se daba cuenta en seguida. Mi forma de vestir tampoco era del todo normal. Botas  negras, pantalones rotos y camisetas, normalmente, con mensaje, o de grupos de musica. Mis ideales eran muy extremistas... Y en este pueblo todos los que había visto eran canis de barrio. Pero bueno, no juzgues si no quieres ser juzgado...
Me vestí, y bajé al comedor. Allí ya estaban mi padre y Saradesayunando.
Sara tampoco era como las chicas corrientes de su edad..bueno, o al menos, ella no quería serlo, aunque su imagen no decía lo mismo.
Ella, como yo, era rubia, tenía el pelo largo, a pesar de que ella lo queria tener corto por un lado y largo por el otro y pintarselo de cualquier color que no fuera el suyo. Sus ideales eran casi los míos, aunque ella estaba menos enterada y era un poco hipócrita. Al contrario que yo, ella tenía muy buen carácter y hacía amigos en seguida. Ella admiraba a mis amigos de Madrid, ya que los suyos, eran todos contrarios a los que ella quería tener. Pero no tenía valor para decirles que no le gustaban como amigos, y seguia con ellos, a pesar de que, casi los odiaba.
Mi madre y mi padre, eran bastante corrientes, algunos decian que nos tenían mimadas, pero no era para nada así. Hacía ya dos años que nuestro hermano mayor se fue de casa. Él tenía muchísimos problemas con mis padres, se pasaban discutiendo casi todo el dia... y, qué decir, mis padres tenían razón el 90% de las veces. Y al final, pocos meses después de cumplir dieciocho, se largó de casa. Yo había quedado varias veces para hablar con él, y algunas se vino Mireia. Pero mis padres no lo han vuelto a ver, símplemente hablan por teléfono. Entonces, mis padres, por miedo a que les volviera a pasar, se relajaron más a la hora de hecharnos las broncas.

Cuando acabamos de desayunar, pasó el bus a por nosotras. Me moría de la vergüenza, pero tomé aire, y subí.
Recorrí todos los asientos con la mirada, hasta que vi a Alicia. Entonces, me hizo una seña para que me sentara con ella, y  Mir se sentó con Lydia.
        - ¿Que tal has dormido?
        - Poco, pero bien. No hace mucho frío.
        - Bueno, ahora cuando lleguemos, te vienes conmigo, y te presento a mis amigos, ¿vale? Algunos están aquí, pero prefiero presentartelos después.
        - Me parece bien.
Entonces, me fijé. Todo el mundo me miraba, todos me observaban de arriba a bajo, como si fuera un extraterrestre.
        - Dioos, ¿por qué me miran todos?
        - Por que eres nueva y.... no te ofendas, pero por tu pelo. No están acostumbrados a tratar con gente que no sean canis o pijos.
        - Dime que tus amigos no están entre esos dos grupos.
        - Digamos, que somos el grupo más apartado del instituto, precisamente, por no ser canis ni pijos.
Entonces, por primera vez, me fijé bien en Alicia. Tenía el pelo muy muy liso, teñído de rubio, y con un corte algo parecido al mio.
Tenía la cara ligéramente maquillada en un tono algo más claro que su piel, y los ojos de un negro muy marcado.
Su ropa se basaba en unos vaqueros muy ajustados, una camiseta que le descubria el hombro y y unas converse negras.
No era gótica, pero tenía un aire a ello.
          - Pues me alegro de que no seais así.
Pasámos el resto del viaje en el bus, conversando sobre mi antiguo instituto, y sobre muchísimas cosas.
Bajámos del autobús, me despedí de Mireia, y seguí a Alicia.
El patio era pequeñito, pero por dentro, el instituto era enorme.
Seguí a Alicia por un largo pasillo, intentando no fijarme en las miradas  que tenía clavadas en mi. Se paró en una clase, y entramos.
              - Alicia, cinco minutos de retraso... venga, siéntate en tu sitio. - Automáticamente, el que debía ser el profesor, me observó de arriba a abajo, miró un papel, y me sonrió.
              - Tu debes de ser Sara López, ¿no?
              - Si.
Se levantó, y se dirigió a toda la clase:
              - Chicos, esta es Sara. Va a ser vuestra compañera a partir de ahora.
Se empezaron a escuchar murmullos, y  el profesor me indicó un sitio libre para sentarme. Me senté  en el sitio que el profesor me había indicado, y me giré para presentarme a mi compañera de mesa.
              - Hola, soy Sara.- Le dije amablemente.
              - ¡Encantada! Yo me llamo  Andrea. Y, también soy amiga de Ali.- Se giró, le dedicó una sonrisa, y se volvió hacia mí, y continuamos hablando.
En el cambio de clase, Alicia se acercó, y me dijo que fuera con ella, que me iba a presentar a sus amigos.
Poco a poco, nos fuimos acercando a un grupo que había al final de la clase. Habían unos seis chicos, y cinco chicas, riéndose, hablando...
Cuando llegamos, todos levantaron la cabeza para mirarme. Entonces, Alicia me presentó, y uno a uno vinieron a presentarse.

dijous, 1 de setembre de 2011

CAPÍTULO 4: Secretos.

Jamás en mi vida había estado tan nerviosa. Estube dando vueltas en la cama durante horas, pensando en lo que me depararía el dia siguiente.
En verdad, deseaba que llegaran ya las 8:00 de la mañana, para llegar a clase y ver a Alicia. Además, tenía unas ganas tremendas de conocer a gente nueva.
Bajé a la cocina a eso de las dos de la mañana, y oí ruidos y voces al pasar por la habitación de Mireia, así que abrí la puerta para ver que se cocía por ahí. Al abrir la puerta, la ví sentada en el borde de la ventana que daba a la calle. Hablaba con alguien por teléfono, y parecía que estubiese llorando.
   - Mir,¿estás bien? - La dije mientras me sentaba en su cama. Acto seguido, le dijo un par de cosas a la persona del teléfono, y colgó. A medida que se me iba acercando, hacía un intento de secarse las lágrimas, pero ya era tarde.
   - ¿Que pasa, pequeña, que haces  a estas horas hablando por teléfono? ¿Por qué lloras?
   - No... Estoy bien, tranquila.
   - Niña, ya me estás contando qué narices te pasa, o mañana se lo cuento a mamá.
   - Esque... no se si contártelo, te vas a enfadar un poco...
   - Empieza.
   - ¿Te acuerdas de que me gustaba tu amigo Dani?
   - Si, claro.
   - Pues...el caso es que... llevamos 6 meses saliendo.
   - ¿¡Qué!?
   - Bueno, esque decidimos no contarselo a nadie, porque nos rallarían, y sería todo una puta mierda. Y quería contártelo, enserio, pero...le quiero mucho, y no quiero que pase nada con él.
   - Pero, Mir, cariño, Dani está en Madrid, y tú aquí. No vamos a volver...- Las lágrimas empezaron a recorrerle poco a poco las mejillas. La cogí, y la abracé.
   - Lo echo mucho de menos, Sara. Quiero volver, no puedo más.
   - Mir, ya no podemos volver. Está todo hecho. Pero... ¿sabes una cosa? El viernes por la noche quedé con mamá en que iría a Madrid, porque mis amigos me habían preparado una fiesta de despedida. Vente. Yo hablaré con mamá. Pasáis vuestra última noche juntos, hablais las cosas... y que el destino siga su camino.
   - Pero Sara, que no quiero dejarlo, no puedo, lo necesito demasiado, ¿no lo entiendes? - Sus lágrimas habían pasado a ser sollozos, pobrecilla. No sabía como ayudarle, ya que tenía por seguro que no íbamos a volver, y que, conociendo a Dani, no iba  a aguantar una relación a distancia.
   - Claro que lo entiendo, enana, pero las relaciones a distancia nunca funcionan, y lo pasas peor. Venga, se que podrás con esto, te conozco, y eres mucho más fuerte que esto. ¡No te derrumbes por un tío, Mir!
   - Tienes razón, pero...
    - Pero nada, el viernes te vienes conmigo, y san seacabó. Y ahora, acuestate, que mañana tenemos clase.
    - Vamos a hablar un rato, anda, que ya  nunca hablamos...
    - Vaaale.
Estubimos media hora hablando sobre Alicia y Lydia, le conté lo que Alicia me había confiado, pero la hice jurar que no se lo diría a nadie, que sería nuestro pequeño secreto.
    - Oye, Mir, ¿ por qué Lydia vive con Alicia?
    - Esto, es un secreto como lo de Alicia, ¿vale?
    - Entendido.
    - Cuando se lo pregunté, enrogeció y agachó la cabeza. Entonces, empezó a contarme: << Yo antes vivía en casa, con mis padres, soy hija única. Cuando tenía 11 años, mis padres se divorciaron, y hace 1 año, mi madre empezó a salir con otro hombre. Se llamaba Germán, estaba también divorciado, tenía un hijo de mi edad, y  era bastante simpático. Cuando llevaban año y medio, o algo así, me presentó a su hijo.
Era un enanto, rubio, de ojos azules, simpático no, lo siguiente, siempre sonreia, siempre me ayudaba con mis problemas...era un encanto.
Al poco tiempo de conocernos, empezamos  salir en secreto. Me enamoré perdidamente de él.
Un día, nos propusimo llegar hasta el final. A pesar de mi edad, estaba completamente segura, lo amaba más que a nada en el mundo.
Y así lo hicimos. Grácias a eso, nuestra relación se fortaleció, y congeniabamos perfectamente. Pero como ya se sabe, todo lo bueno se acaba. Un dia, mi madre nos vio. Se puso histérica, nunca la había visto tan cabreada. Me pegó una bofetada, me cogió del brazo, me sacó de casa, y me dijo que esperara fuera. Media hora después, salió con una maleta, y me dijo que iba a pasar una temporada on mis tios, para cambiar de aires. Pero solo volvió para darme el resto de mis cosas. Pasé meses y meses sin salir de casa,con una depresión bestial, hasta que decidí que no quería seguir así. Que esa mujer no podía joderme la vida de esa forma. Y,bueno, aquí estoy>>
      - Vaya, no me lo esperaba.
      - Brutal, ¿eh?
      - Y tanto.
      - Bueno, cariño, vamos  dormir que mañana madrugamos.
      - Vaaale.- Decidí dormir con ella, porque de pequeñas, siempre dormíamos juntas, y sabía que eso la tranquilizaria.
      - Hasta mañana, pequeñaja.
      - Buenas noches, Sara.

dissabte, 27 d’agost de 2011

CAPÍTULO 3: Llantos

Noté que le cambiaba la expresión, y la ví mucho más seria que antes. Ya no sonreia, y le caía una lágrima por la mejilla.
  -Izan era increíble, atento, cariñoso...pasábaoms tardes increíbles juntos, nos veíamos todos los días, nos pasábaoms horas infinitas juntos, hablando, me hacía regalos...era perfecto, enserio.
Pero cuando llevábamos año y medio saliendo, un día discutímos un montón.
Yo había oído que se había acostado con otra chica, y al preguntarle si era verdad, se cabreó, porque decía que no confiaba en él.
Poco a poco fuimos sacando todo lo que no nos habíamos dicho unnca hasta el momento, y la cosa fue empeorando.
Así que se hartó, cogió la moto, y se largó.
Por mala pata, ese día llovía un montón y...- Dejó de hablar, se secó las lágrimas, respiró hondo, y continuó. - y en una curva la moto resvaló, y ambos cayeron al suelo. La moto cayó encima de él, rompiéndole varios huesos y estampándole la cabeza contra el suelo. Se hizo una brecha enorme, y estubo media hora hasta que llegó la ambuláncia medio desangrandose.
Al enterarme yo, dos horas más tarde, él estaba muy grave en el hospital, y fui a verle.
Cuando llegué, hablé con su madre, y me dijo que habái preguntado por mí hacia ya una  hora, pero que para  calmarle el dolor, lo sedaron y ahora dormia.
Entré a verle a la sala... tenía una pinta horrible. Moratones, bendas por todo el cuerpo...cables y un montón de cosas. Le cogí la mano, y empecé a hablarle, a disculparme por lo ocurrido... jamás le había repetido tantas veces que le quería, que le amaba.
Pasé horas junto a él, hasta que tube que irme. Pero antes, su madre me dijo que me avisaría cuando despertara al día siguiente. A las 8 de la mañana del día siguiente, ya estaba plantada en el hospital. Estaba despierto cuando llegué, así que entré a verlo.
Estubimos media hora hablando...nos perdonamos, y le dije todo lo que le quería, que no quería separarme de el jamás, que era lo que daba sentido a mi vida... él me dijo lo más bonito que me podían haber dicho nunca: " Cariño, te quiero, y eso va a ser siempre así, por mucho tiempo que pase, siempre te voy a querer, no voy a olvidarme nunca de tí".
Al rato, tube que marcharme. Al llegar a casa, me acosté, y saboreé sus palabras...palabras que nunca se me van a olvidar. A las cinco de la mañana, me sonó el movil, era su madre, diciéndome que tenía que ir al hospital, que había pasado algo.
Salí de casa sin pensármelo un minuto, sin decirle nada a mis padres.
Cuando llegué, me encontré a la madre de Izan llorano en el pasillo del hospital. No hacía falta palabras que me dijeran que había ocurrido.
Así que abracé a su madre lo más fuerte que podía, y lloramos juntas. Nunca me había sentido tan mal.
Pasé meses encerrada en casa sin salir, llorando, pensando en que mi vida había acabado, que sin él era imposible que volviera a estar felíz.
Un dia, vino a casa una abuela mía, que vive en Alemania, expresamente a verme a mí. Estubimos tiempo hablando, y no sé como, me hizo entrar en razón. Se lo voy a agradecer toda la vida. Me salvó de volverme loca. Al dia  siguiente, volví a clase...parecía un bicho raro, todo el  mundo me miraba con indiferencia, con mala cara...era horrible. Y por si no fuera poco, todos me recordaban lo que pasó con Izan.
Pero poco a poco me fui recuperando, y volví a salir con mis amigos...y bueno, aquí estoy.
Pero después de eso, no he vuelto a estar con nadie, no me atrevo, me da miedo que pueda pasarme otra vez...
  - Alicia, eso fue un mal golpe de suerte, una de las muchas patadas que te da la vida...pero no se acaba ahí el mundo, tía, hay millones de chicos estupendos por el mundo. Izan querría que fueses felíz, no que te hundieses en la miseria.
  - Grácias por escucharme, Sara. Eres una buena amiga.- Me sonrió, y la abracé muy fuerte.


CAPÍTULO 2: Alicia

Salimos  y paseamos calle arriba hasta que llegamos a una plaza que tenía una balsa enorme con patos y peces de colores. Mireia y yo nos los quedamos mirando embobadas, y no ons dimos cuanta de que una chica se nos había acercado.
  - Son bonitos, ¿eh?- Nos dijo una voz dewsconocida. Acto seguido, me giré y le dediqué una sonrisa.
  - Sí, mucho.
Era una chica rubia de pelo ondulado y ojos azules, era bastante guapa, y parecía simpática, así que fui simpática con ella.
   - Soy Alicia, por cierto. No soys del pueblo, ¿verdad?
   - Pues no, lo cierto es que acabaoms de mudarnos hoy.
   - Lo sé, vivo en la casa de al lado, y...os he seguido. - Nos miró inocentemente, y se empezó a reir, supongo que a causa de mi cara de asombro.
   - ¿Y eso?
   - Me parecisteis simpáticas y... im madre quiere que me lleve bien con todos los vecinos.
   - Bueno, pues yo soy Sara, y esta es Mireia.
   - Encantada.- Dijo mientras esbozaba una gran sonrisa.
   - Y qué, soys gemelas, ¿no? ¿Cuantos años teneis?
   - No, no, no somos gemelas. Yo tengo 13 y Sara acaba de cumplir 16.
   - Pero digamos que Mireis está muy crecidita para su edad.
   - ¡Desde luego! Si pareces de la edad de tu hermana... bueno, y de la mía.
   - Ah, ¿que tienes mi edad? Pareces mayor.
   - Lo sé pero tengo 16.
   - ¿Y vas al instituto del pueblo?
   - Sí, y si no repites, irás a mi clase.
   - ¿Si? ¿No hay clases distintas?
   -  No, por eso, así me conocerás a mí, por el momento, y bueno, mañana te presentaré a mis amigos, si te parece bien.
   - Perfecto. Muchas grácias, Alicia.
   - Y, bueno, Mireia, tú si pasas a segundo, irás a la clase de mi prima... si os apetece, os la puedo presentar. Vive conmigo.
   - Si, por favor, quiero conocer a alguien mañana, por dios.
Alicia nos llevó hasta su casa, y nos invitó a pasar. Nos quedamos esperando en el salón mientras llamaba a su prima. Era una casa grande, y la decoración era bastante moderna, me gustaba mucho.
  - Lydia, ¿bajas? Quiero presentarte a alguien.
A los cinco segundos, una chica rubia de ojos azules  asomó su cabeza por el hueco de la escalera, y nos miraba intrigada.
  -Sara, Mireia, esta es Lydia, mi prima.
  - Bueno, Mireia y Lydia, ya que vais a ir a la misma clase y espero que seais amigas,  os dejamos solas. - Les dijoAlicia mientras saliamos de la casa.
  - Bueno, voy a hacerte de guia y te enseño un poco el pueblo. Te voy a llevar, antes que a nada, a La Casa de La Cultura, que es el sitio donde solemos estar mis amigos y yo...
  -Vamos, el sitio de los botellones, ¿no?- Asintió, y se rió.
  - Bueno...cuéntame algo sobre tí...¿ Tienes novio? ¿O novia?
  - No, no soy lesbiana ni tengo novio.- Dije sonriendola.
  - Ya verás, no tardarás mucho en tener... Enserio, chica, eres guapa, y en mi grupo hay mucho chico soltero. No tardarás en ganarte a uno.
  - ¿Y tú? ¿Tienes?

CAPÍTULO 1: La llegada.

  -Sigo sin entender que tengamos que mudarnos aquí... ¿No había sitio en cas de la abuela? ¿O en la de los                               tíos?
  - Por última vez, Sara, porque sí, y punto, ¿Vale? Deja de quejarte y ayuda a llevar las cosas.
  - Lo siento, mamá, pero esque he dejado toda mi vida en Madrid, y pienso que no voy a estar agusto aquí... no me gusta este pueblo.
  - Además, es que mamá, es un pueblo, debe de haber algún motivo para que hayamos tenido que venir aquí.
  - Mireia, cariño, ya lo hemos hablado no tengo nada más que decir, ruegos y preguntas, a vuestro padre.
Papá le hechó una mirada asesina, y ella le guiñó el ojo.
Seguidamente ayudé a mi pequeña e infernal hermana a subir sus cosas hasta la casa.
  - A ver, ¿Qué casa es?
  - Esta de aquí...-dijo mi madre mientras Mireia y yo compartíamos miradas de extrema felicidad.
  - ¿¡ Estarás de coña, no?! ¡Esta casa es sublime!
En efecto, era una casa de tres pisos, con garaje y terraza. Era increíble. Nada que comparar con nuestro antiguo piso de Madrid.
  - Bueno, chicas, ¿entramos? ¿O vais a estar mirándola por fuera todo el día?
  - ¡Vamos!- Soltamos las tres a la vez.
  - ¡Por dentro es muuuucho mejor, má! ¡Que pasada!
  - Mir, ¿vemos las habitaciones?
  - Em...chicas, me temo qu tendréis que compartir habitación, solo hay una a parte de la nuestra...
Vi a Mireia acercarse a la cama de la derecha, así que decidí chincharla y salté sobre la cama.
  - Esta cama es mía, guapa.
  - ¡Venga ya! Joder, das asco, Sara.
  - Te jodes- le dije mientras le guiñaba un ojo.
Me aburría, así que pensé en dar una vuelta, a ver que se cocía por el pueblo.
  - Mir, ¿Te vienes a dar una vuelta?
  - Vale, esto es un coñazo...